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Cuando a Nadie le Haga Falta

Me iré un día cuando a nadie le haga falta.  Cuando los higos den su fruto  y los inviernos sean justos. Me marcharé una mañana cuando ya no me necesites un día entre abril y junio para no volver ya nunca borrándome de tu presente y así también de tu futuro. Saldré andando de tu mundo a paso lento, pero seguro... con la mirada en el horizonte recordando amores donde no los hubo.

Morir en Vida

Ayer  te vi buscando en la nada un espacio vacío en donde anclar tu mirada, perdida entre la muchedumbre, absorta, desahuciada.  Te vi llover de a pocos, morir de ti, morir de mí... morir de la gente y de esta tierra que día a día engendra más dolor e indiferencia en quienes como vos ya no tienen esperanza. En tus ojos vi al mundo y sus desaires reflejados en mi cara, lascivos como dagas que se clavan en tu carne, pero que no dañan el cuerpo, sino el alma. Te vi gemir, de dolor y de vergüenza, frustrada e indignada, cual retrato parlante en las paredes de tu casa… con ganas de morir en vida, pues del otro mundo no anhelas nada. Allá, todo es eterno y el dolor se prolonga tirano y despiadado, como la más infinita de las desgracias.

Mientras la Amnesia lo Permita

¡Amnesia voluntaria! remedio casero de fácil preparación. Bueno, efectivo y barato; Gritaba por las calles aquel osado vendedor. Su profesión, la venta y fabricación de sueños encapsulados y pócimas de tocador. Su vida, defender a toda costa su connotada devoción. Su misión, la supervivencia en este mundo consumista que pide a gritos algún tipo de poción, que corte de tajo esté, su dañado corazón…  erradicando total o  parcialmente tantas penas, y que actué como el opio haciéndole olvidar por un instante  su dolor.  Mientras tanto, las horas transcurrían  en aquella plaza donde el sol se poso sobre la torre de aquel viejo reloj, que cansado de vivir, se detuvo integrándose a una larga y marcada ausencia de esta tierra, estableciéndose como manifestante en huelga de hambre  en el medio de las masas que le consultaban con atónita frustración los minutos que no volverían, los que el pasado se trago.  Sin lugar a dudas, dicho producto era la so...

Involucione, descargue gratis.

Quien lo diría, hoy en pleno siglo XXI, la involución esta a la vuelta de la esquina… las paredes hablan, la vida se devalúa, las libertades mueren  y las alcobas se transformaron en oficinas. El hombre, tal cual lo conocemos, cabo su propia tumba en el momento mismo en que acumulo fortuna. Al descubrir el libre albedrío, la religión, el fuego, la avaricia y sucumbir a las locuras. Lo hizo también al forjar deidades, al aniquilar a sus propios semejantes, y en la espera de conquistar los universos más distantes, solo plasmo sus deseos de ambición y extender su tiranía a otras formas de vida, que representen a sus intereses lealtad, sumisión y plusvalía.  ¿A imagen y semejanza de quien fuimos creados? No es ninguna herejía o blasfemia preguntarlo… hasta el menos letrado de nuestra raza cuestionaría la vileza de nuestros actos, si tan solo nos detuviéramos a contemplar que el acabose de nuestro mundo se va acercando, y no es necesario esperar apocalipsis, guerra...

Realidad y Ficción

Un día como hoy, desperté de aquel largo sueño.  Al abrir mis ojos, vi que las cosas no estaban en su sitio, que la humanidad ya no era más. Que la vida y todo en ella, no seguiría siendo igual. El mundo ya no era el mismo… el que yo conocí solo existía en mis recuerdos, de los cuales en mi mente solo había añicos y pequeños trozos, escombros de un pasado que alguna vez fue, de un ideal errante, y por nefasto que nos parezcan los contrastes,  lo que ayer era, ante mis ojos se esfumo en un instante. De pronto, me vi inmutado, perplejo… anonadado. Aquellas formas ante mi pasmoso asombro parecían salidas de la peor de mis pesadillas, ¿Serían obra de algún mortal? o ¿Generadas por represalia divina?  La realidad era tan compleja para poder asimilar a manera de moraleja tan nefasta y cruda verdad, pues la vida tal cual la conocemos nunca llego a ser, fue un sueño, y solo estando dormidos la llegamos a conocer. Maldita danza de muerte, ficción del alma, levedad del ser.

Levántate y Anda

¡Levántate mujer! Y que el pasado no te pise los talones. Que tu desgracia se quede en la tumba y de ahí nunca más salga. ¡Defiéndete! Hazte sentir, no sucumbas a la adversidad, mucho menos ante los deseos de tan alienada sociedad, que te ve carente de ideas, mutilada de pies y manos, cuál si fueras un objeto inanimado incapaz de razonar. ¡Lucha! Que nunca nadie te diga quien ser, ni en que pensar… porque la vida se vive una sola vez, y nada más. Y tú, mujer, levántate y anda, que lo pasado es desatino y lo presente renacer. Hazle caso omiso a tu destino y reescribe sobre él, que no hay sexo débil en el mundo, solo “hombres” de papel.

La Habitación de los Desdenes

La entrada a tu alcoba solía ser oscura, cual mañana de noviembre en este rudo, sombrío e inhóspito presente. Las cortinas desde  el ventanal caían cuales cascadas de fango a los pantanos de tus desdenes. El manto sobre tu cama, cual si fuera pasto en verano… seco, áspero, carente de color, esperanzas e ilusión. Irritante maldición esta de ser esclavo en tu recóndita prisión. La mesita de noche ubicada en el costado norte de lo que ayer hubiera sido la cabecera de tus sueños, desplomada por la locura, procuró nunca volver a ponerse en pie, y quién quisiera estarlo si tus miradas cuales espadas de faquir atraviesan los cuerpos y las almas de lado a lado, procurando asesinar todo aquello que se mueva o respire, en esta tu dimensión desconocida, paralela al hades de las sofocantes pesadillas de Dante, aquel que nos pinto el infierno y una vez figurado, en nuestra habitación vos lo recreaste.