Y quedó con las letras soñando ser escritas, con la humanidad muriendo
en la punta de su bolígrafo. El papel ensangrentado de su libreta lloró
de tristeza y sus ganas cohibidas cual orgasmo interrumpido. Mientras
tanto, en la tierra, la vida no acabo por su "santo" y antojadizo
juicio... Murió porque así ya estaba escrito. Porque aun siendo "Dios"
se vio superado por otros mitos, ya que al morir el hombre, con él
mueren sus hitos.
Póster oficial de la cinta Hablar de "Roma", de Alfonso Cuarón, es hablar de mucho más que una simple y mera "producción" cinematográfica. Describirla, es recordar el cine mexicano y su vieja cinematografía a blanco y negro, pero multicolor en todos los demás sentidos. Reseñar “Roma”, es tocar la médula social del trabajo doméstico femenino en el México de principios de la década de 1970; es palpar las fibras de la familia de clase media mexicana y encarnarnos en su realidad. El poder del "blanco y negro" de la Época de Oro del cine mexicano Alfonso Cuarón logra — magistralmente — contarnos en 135 minutos una historia llena de sellos personales, en la que brillantemente alcanza a extasiarnos con apoteósicas transiciones fotográficas y mostrarnos el universo que puede contenerse en el amplio y basto espacio que representa el “ streaming multimedia ” de “Netflix” y, en el mejor de los casos, todo aquello apreciable desde la comodidad de ...

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