Según cuenta nuestro capitán, en los océanos de metano líquido que existen en Titán, habitan criaturas que evolucionaron físicamente y respiran el hidrógeno contenido en el apreciado hidrocarburo. Nuestro submarino recolector lleva ya 12 horas sumergido en dichos mares. De pronto, el radar de nuestra nave, ha detectado algo aproximándose a gran velocidad. La muerte nos alcanza. La bestia acaba de morder el casco. Nuestro fin ha llegado.
Quizás y algún día el amor te toque, María Dolores, pero mientras eso sucede, que tu amor no se desborde.

Comentarios
Publicar un comentario