Todas las mañanas siempre que puedo, bueno, para ser
sinceros cuando vos me dejas, hago un recorrido a pie por la órbita lunar... quizá
y no es la mejor forma de divagarme o dejarte de pensar, pero a medida que me
adentro en los campos del costado norte, si es así que se le puede llamar a las
grandes parcelas de roca y cráteres que hay en toda la superficie de la luna,
me abstraigo en el paisaje y por un breve instante pienso: Aun no es el momento
para volverte a encontrar... despierto súbitamente y por un breve instante me
siento solo, y no de vos, sino de "Dios", pues aquí no le conocen y aseguran que jamás
existió.
Póster oficial de la cinta Hablar de "Roma", de Alfonso Cuarón, es hablar de mucho más que una simple y mera "producción" cinematográfica. Describirla, es recordar el cine mexicano y su vieja cinematografía a blanco y negro, pero multicolor en todos los demás sentidos. Reseñar “Roma”, es tocar la médula social del trabajo doméstico femenino en el México de principios de la década de 1970; es palpar las fibras de la familia de clase media mexicana y encarnarnos en su realidad. El poder del "blanco y negro" de la Época de Oro del cine mexicano Alfonso Cuarón logra — magistralmente — contarnos en 135 minutos una historia llena de sellos personales, en la que brillantemente alcanza a extasiarnos con apoteósicas transiciones fotográficas y mostrarnos el universo que puede contenerse en el amplio y basto espacio que representa el “ streaming multimedia ” de “Netflix” y, en el mejor de los casos, todo aquello apreciable desde la comodidad de ...
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