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Mariano el Agricultor, el Buey, el Arado y la Yunta.


Al Sur de la capital de Profundidades (Cualquier parecido con la realidad es mera e imprevista coincidencia), en un pequeño pueblo habita Mariano Rodríguez el agricultor, joven y diestro en su profesión, el cual trabaja las tierras de su patrón, ya que el precio de la misma es alto y solo en tres vidas humanas reuniría suficiente riqueza material para poder presentar oferta a quien se la alquila y exige producción constante como ofrenda a cambio de un lugar en donde habitar y de el obtener también su fuente de comida.

-Resulta ser que la vida en algunos lugares es inmensamente maligna y desmesuradamente injusta- Le dijo en amena plática el arado a la yunta…

-Tenés razón, las cosas no siempre son justas, ya que quienes trabajamos somos los que menos gozamos de lo que con esfuerzo y ahínco generamos en extensas jornadas  de lucha- contestó al Arado la Yunta.

-¿De qué se quejan?- preguntó el Buey cansado de una larga jornada al Arado y a la Yunta.
-De lo que a vos y a Mariano por falta de tierra y libertad les toca- con sentido de elocuencia vociferó la Yunta.

-¡Entiendo!- Dijo el Buey.

-Así es mi querido amigo de cuatro patas, como vos sabrás nosotros solo somos inertes objetos que sin una previa manipulación no pasaríamos de ser viles estorbos. Sin embargo, mediante nuestro empleo generamos riqueza y alimento- dijo orgulloso el Arado…

-Pero, yo que solo soy una bestia de empuje nacida para ser mandada ¿que puedo hacer por mi misma?-  Preguntó el Buey en actitud de resignación a la Yunta.

-Podés hacer muchas cosas. Si vos no querés regalar tu fuerza de trabajo, el proceso de arado se detendría y las parcelas de tierra jamás se prepararían- contestó la Yunta…

-Pero… con otra bestia que haga el trabajo el problema se solucionaría- Razonó el Buey ante aquella posible situación prevista.

-¿Acaso puede el terrateniente cambiar mil veces a Mariano para que ya no haga el trabajo que otros mil no han aceptado? Con firmeza preguntó el Arado…

-Mi amigo, las cadenas de la esclavitud inician a ejercer su fuerza antes de ser puestas... en el momento mismo cuando la mente acepta esas cadenas el cuerpo responde de igual manera que quien lo controla y hace propia dicha idea- sabiamente se pronunció la Yunta.

-No es fácil de asimilar, es confuso, aun Mariano en igualdad humana que nuestro amo no puede hacer mas que ser sumiso y dejar a un lado los ideales para sobrevivir a la vorágine de este mundo- Resignado se pronuncio El Buey ante su propio infortunio…

-Te equívocas amigo de labores, ya que al igual que Mariano otros se han cansado de ser objeto de explotación y mal trato por parte de quienes poseen los medios de producción, más no la fuerza que los activa y ejemplo de eso es lo que sucede en el Norte, ya que la tierra es de quien la trabaja y no del usurero terrateniente que la domina- dijo con poder en sus palabras la Yunta.

-Pero eso podría provocarles la injusta muerte- Tembloroso el Buey concluyó.

-Sí, es cierto… Pero la libertad del alma y el cuerpo son distintas porque aun siendo libres y dueños de la tierra los latifundistas son esclavos de su propio estilo de vida, mas no lo saben ya que para ellos todo es ganancia pero material y eso al alma no dignifica- Dijo el Arado fervoroso y despidiendo energía…

-Las horas se hacen cortas amiga Yunta, ya mañana volveremos a la acción aunque no como objeto sino como medio racional de producción porque ya sabemos que de nada sirve la tierra sin Buey, Arado y Yunta, así como también Mariano sabe que sin él no hay producto en la mesa de quien hoy nos atormenta- Cerrando la conversación le dijo al Arado la Yunta.

No habrá producción si fuerza de trabajo que manipule los medios que activan la misma, sin tierra no hay comida, sin obreros la fabrica claudica y sin conciencia el agricultor y operario solo son un objeto mas en el proceso productivo de una empresa o fábrica ya sea del campo o de la ciudad en ruinas. Sin embargo, al tener idea de lo importantes que son en este ciclo encontraran la llave del grillete que hoy por hoy los mantiene unidos a sus cadenas y encontraran esa libertad que por años han buscado en este mundo Capitalista. Pero primero deben liberarse así mismos y es allí donde la Mula boto a Genaro ya que aquel nunca comprendió que obrero y campesino son uno mismo.

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